Ese era el eslogan del restaurante L’Angolo di Gigi, ubicado en la vía a La Calera. Era considerado uno de los restaurantes más prestigiosos de Bogotá, Colombia, gracias a su exquisita comida italiana.
¿Quién habría imaginado que un restaurante de semejante prestigio terminaría envuelto en un escándalo relacionado con el canibalismo?





