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lunes, 5 de octubre de 2026

Una isla chilena habitada por «seres superiores» — Especial Halloween

Existen muchos mitos: desde duendes, hadas, unicornios y seres sobrenaturales, hasta, claramente, islas misteriosas.


¿Pero te imaginarías una ubicada en Chile?

La isla llamada Friendship se ubica entre el archipiélago de Chiloé, el archipiélago de los Chonos y el archipiélago de las Guaitecas.

Coordenadas mencionadas en relatos: cerca de los 45° 01' 19'' S y 74° 10' 18'', un sector de difícil navegación y clima extremo en el mar chileno.




Este caso se hizo popular durante la década de los 80 (no encontré una fecha específica), cuando radioaficionados aseguraron mantener contacto con seres extraños, cuyo único medio de comunicación era una radio.

Según varios visitantes, aquella comunidad subsistía de una pequeña mina de metales y se trataba de una extraña secta religiosa. Sus miembros eran descritos con rasgos caucásicos y una altura anormal. Debido a estas descripciones, se llegó a plantear la idea de que se trataba de una secta mormona de prácticas extremistas o incluso de un culto dirigido únicamente por líderes religiosos europeos.


Hasta incluso surgieron teorías más recientes, como la del investigador chileno Osvaldo Murray, quien planteó que aquellos seres posiblemente se trataban de un grupo de supremacía blanca o con ideología nazi. Esto lo argumentaba utilizando como base el aislamiento, su apariencia «aria» y todo el tema religioso.

Esta teoría, sin embargo, presenta algunas contradicciones.

Por un lado, se ha descrito a los habitantes de Friendship como seguidores de creencias judeocristianas. Por otro, asociarlos directamente con una ideología nazi no resulta tan sencillo, especialmente si tenemos en cuenta la relación compleja y conflictiva que existió entre el régimen nazi y distintas instituciones y corrientes del cristianismo.


(Realmente no saben cuánto me arriesgo a hacer este comentario. Me da miedo que lleguen personas con ideologías neonazis, negacionistas o cualquier otra ideología de supremacismo blanco.)


Octavio Ruiz y los primeros contactos


Un supuesto testigo, y que de hecho fue el primer hombre en reportar una conexión radial, fue Octavio Ruiz, en 1985.

Era un radioaficionado que fue contactado por una persona de la isla. Según su testimonio, aquel extraño hablaba una mezcla entre hebreo y griego y se hacía llamar Miguel. En comunicaciones futuras hablaría con otros seres llamados Rafael y Ariel.


También destacó la increíble intelectualidad de estos, diciendo que no había cosa que se les pasara por alto en alguna materia.

Octavio nunca armó teorías sobre la identidad de estos seres. Creía que se trataba de una secta, pero nunca afirmó que fueran seres superiores.


Ernesto de la fuente


Otro testigo clave fue Ernesto de la Fuente, en 1989, un hombre que lamentablemente padecía de cáncer terminal.

Según su testimonio, en varias entrevistas que tuvo con los habitantes de la isla, fue invitado por estos seres, en donde su cáncer fue sanado.



No obstante, Ernesto de la Fuente nunca pudo revelar con precisión la verdadera ubicación de la isla y, cuando intentó volver por cuenta propia, no llegaba a ninguna parte.


««Tenían algo extraño, todos eran del mismo tipo, sus expresiones te irradiaban paz».»


Cuando el hecho llegó a los medios chilenos, motivó dos expediciones de búsqueda: una del personal de la Armada de Chile y otra privada, pero ninguna logró llegar hasta la isla.


Una posible prueba de que la isla simplemente no existió... o eso es lo que se cree.


Los radioaficionados aseguran haber ubicado satelitalmente la isla varias veces, pero que misteriosamente se había vuelto inubicable.



Los detalles impactantes que dejo Ernesto de la fuente 


Ernesto de la Fuente lamentablemente fallecería a la edad de 79 años, pero nos dejó un escrito con detalles específicos de aquella visita que hizo en su juventud.


««Vivía en una pequeña pieza de aproximadamente tres por tres metros, con una cama, una mesita, una terminal de computadora y ventanas al exterior. La temperatura era de aproximadamente 20 °C, lo que para mí significaba un lujo, después de los fríos que estaba acostumbrado a sufrir en Chiloé. Tenía absoluta libertad de movimiento dentro de las instalaciones, las que eran cómodas y funcionales».»

««Casi todo era computarizado, lo que no era común en esos años. Había una piscina climatizada, tres grandes invernaderos, salones con televisión satelital y otras comodidades que nunca había imaginado. Uno se encontraba con mucha gente en los pasillos, todo el mundo sonreía y nadie parecía hablar. No recuerdo nunca haber visto indicios de que me encontraba en una clínica u hospital »


Sin embargo, hay múltiples teorías que buscan desmentir aquel mito.


– Algunos argumentan que fue un invento para desviar las acciones de la dictadura militar chilena.

– Otros argumentan que todo fue producto del fanatismo ufológico de aquel tiempo y que fue una tendencia esparcida entre radioaficionados que, de casualidad, llegó hasta los medios.


Pero investigaciones como la película-documental Isla Alien, dirigida por Cristóbal Valenzuela Berríos, van aún más lejos, habiendo desmentido ciertas teorías y culpando al bulo de la ufología chilena proponiendo que todo resulto ser un invento, justamente de la dictadura chilena. Esto desarma con éxito el núcleo del mito; sin embargo, no estuvo exento de críticas al dejar varios cabos sueltos en algunos de sus puntos.


¿Mito o realidad?


No sé ustedes, pero, sin importar si el mito es real o no, ambos son hechos igual de aterradores: desde una isla habitada por una sociedad aislada, hasta una vil mentira para desviar las acciones de la dictadura chilena utilizando a gente inocente y la cultura de la ufología y la pasión de los radioaficionados como fuente de acreditación.

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